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10 AÑOS DE TRANSANTIAGO: SU DETERIORO Y SU REEMPLAZO

*El presente artículo es una réplica a la columna de Darío Hidalgo ¿Sustituir Transantiago y TransMilenio? publicada el 19 de mayo de 2017 en El Tiempo.

 

Las cifras del Transantiago

El deterioro que ha experimentado el Transantiago, desde su estabilización operacional a fines del primer gobierno de Bachelet hasta hoy, es irrefutable. A modo de ejemplo, durante los últimos 7 años, los buses del Transantiago han perdido un 27% de pasajeros, viajeros que en su mayoría han escapado del sistema y se han subido al automóvil. En este mismo período de tiempo, y pese a diferentes inconvenientes que ha experimentado, el Metro de Santiago ha aumentado un 9% sus viajes, y el año 2016 batió el récord histórico de afluencia de pasajeros.

Por otra parte, el subsidio anual que recibe el sistema, ha presentado sus mayores niveles durante los tres últimos años, promediando sobre los $400 mil millones de pesos anuales. Este subsidio ha debido incrementarse principalmente a causa del aumento sostenido en los costos de operación de los buses, que se han prácticamente duplicado desde que comenzó el Transantiago, y también al aumento en la evasión en el pago del pasaje de los buses. Las mediciones periódicas indican que la evasión pasó de un promedio del 15% el año 2008 a cerca de un 30% el año 2016. La pérdida de ingresos del sistema por no pago del pasaje, desde sus inicios hasta la fecha, suman sobre los 2 mil millones de dólares, monto cubierto por el subsidio estatal financiado por todos los chilenos.

Respecto de la aprobación del sistema, medida mensualmente por la encuesta Adimark, esta se encuentra en torno a un 15%, valor comparable con la aprobación del sistema durante sus inicios hace casi una década.

Pero lo más preocupante de todo, es que no se detectan luces de mejora en estos indicadores como consecuencia del próximo proceso de licitación. Muy por el contrario, pareciera que se mantendrán los mismos problemas que redundan finalmente en el sostenido deterioro del sistema, fuga de pasajeros, y mayores costos.

A ello hay que sumar que el Metro no contamina y además casi no ocupa terreno físico en la superficie, lo que permite avanzar en mejorar espacios públicos y parques, a diferencia de los corredores segregados de buses que destruyen la ciudad.

Afortunadamente, las cifras del Metro son mucho más alentadoras: ha aumentado sostenidamente sus pasajeros y controlado los costos. Además, el 2016 su evasión promedió apenas un 0,11% y sigue siendo el operador mejor evaluado. A ello hay que sumar que el Metro no contamina y además casi no ocupa terreno físico en la superficie, lo que permite avanzar en mejorar espacios públicos y parques, a diferencia de los corredores segregados de buses que destruyen la ciudad.

Las nueva licitación de Servicios

Al analizar las bases del nuevo proceso de licitación, es posible constatar que no hay innovaciones significativas que nos permitan prever un cambio en las negativas tendencias. Si así fuera, se esperaría que las autoridades se comprometan con metas bien definidas respecto a las demandas, costos, evasión, niveles de servicio, etc. Nada de eso ha ocurrido.

Aspectos centrales que debieran ser una condición para que el nuevo proceso de licitación realmente mejore los indicadores de la industria, pasan necesariamente por modificar rigideces y fuertes barreras de entrada existentes.

Quizás el aspecto más crítico es que los operadores actuales también son dueños de los terminales de buses, evitando con ello que puedan ingresar nuevos competidores debido a la dificultad que estos tendrían en disponer de terrenos, conseguir los permisos municipales y luego habilitarlos para poder ingresar al sistema y operar adecuadamente.

Si no se expropian los terminales, para luego asignarles su gestión a un tercero no involucrado en la propiedad de las empresas operadoras de buses, los incumbentes mantendrán su posición dominante, obteniendo rentas monopólicas que se traducen en mayores costos, mayores subsidios, y una peor calidad de servicio. Una buena noticia al respecto es que, de acuerdo a estimación de la consultora Atisba, el costo total de los terminales de buses de Santiago no supera los 300 millones de dólares, apenas un tercio del subsidio anual que recibe Transantiago.

Otro aspecto clave es el tamaño de las empresas. No resiste el menor análisis que sea un grupo de iluminados del Ministerio de Transporte quienes definan cuál debe ser la cantidad y el tamaño de las empresas que debieran conformar esta industria. Esto debiera ser, simplemente, el resultado de un proceso de licitación competitivo y bien diseñado.

Por último, tampoco es razonable que se les exija a las empresas tamaños de buses para ofrecer sus servicios. A modo de ejemplo, comparando por pasajero transportado, los buses articulados cuestan hoy un 54% más que los buses convencionales. Pese a esta evidencia, hay quienes ahora proponen incorporar buses bi-articulados o buses de dos pisos.

Si no se incorporan modificaciones como las recién descritas, no esperemos ver cambios en las tendencias que ha presentado Transantiago en los últimos años, y veremos a los mismos operadores, autoridades y asesores ministeriales buscando nuevos responsables para explicar por qué su noble y bien diseñado sistema continúa deteriorándose.

Los buses por supuesto que siempre serán necesarios. Pero tal como ocurre en las grandes ciudades, con buenos sistemas de transporte público basados en trenes urbanos, los buses deben ser un complemento y no el modo mayoritario de transporte. La evidencia empírica así lo confirma.

La propuesta de reemplazo del Transantiago

Es por todo lo anterior que la propuesta del ex Presidente Piñera tiene una gran importancia. Sustituir progresivamente en un plazo de ocho años el Transantiago, y no de un día para otro como se hizo el 2007, por un nuevo sistema basado principalmente en Metro y Trenes urbanos, con menos buses pero de mejor calidad, y que integre nuevos modos como los Taxicolectivos y las Bicicletas, resulta más necesario que nunca.

Para lograr esto, es fundamental iniciar a la brevedad la construcción de las Líneas 7 y 8 de Metro. La Línea 7, paralela a la colapsada Línea 1, y la Línea 8 que vaya por el importante eje de La Florida y Macul. También tenemos que adelantar las extensiones de la Línea 3 a Quilicura, de la Línea 2 a San Bernardo, y sumar otra nueva e importante extensión, como es la Línea 4 desde la Plaza de Puente Alto hacia Bajos de Mena.

A esto hay que sumar Tranvías en ejes específicos de la ciudad y trenes de cercanía, similares al Rancagua Express, pero que vayan hasta Melipilla y al norte de Santiago hacia Lampa y Batuco.

La flota actual de buses debe ser reemplazada por buses más nuevos y más pequeños, que sean más flexibles y eficientes dentro de la ciudad, y menos contaminantes.

Por otra parte, la integración modal debe ser mucho más profunda. Todas las estaciones de Metro deben contar con un adecuado estacionamiento para Bicicletas, de tal forma de incentivar esta modalidad de transporte tanto en viajes costos como largos.

También debemos incorporar a los Taxicolectivos, que son un servicio esencial en muchos sectores de la ciudad. Vamos a aumentar el tamaño de estos vehículos para que puedan transportar hasta 8 pasajeros por vehículo, mejorando con ello la experiencia de viaje de cientos de miles de personas.

Mejorar la calidad de vida de las personas y dignificar el transporte público en nuestro país es una prioridad impostergable.

 

Louis de Grange C.
@louisdegrange ‏

Louis de Grange

Louis de Grange

Doctor en Transporte, Académico Universitario y Coordinador del Área de Infraestructura, Transporte y Movilidad del comando del ex Presidente Sebastián Piñera, para las elecciones de este año 2017.

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1 Comment

  1. Fernando Silva
    Junio 30, 2017 at 6:22 pm — Responder

    Hoy dure 38 minutos esperando ingresar a un BRT ruta facil 3 desde la avenida jimenez a la calle 40 sur ( 5:15 P:M) ¿ este lead time como dicen los logísticos, es calidad de vida ?
    Transmilenio transporta millones de usuarios al día, pero con que incomodidad, llega uno desesperado al destino.

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