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Sobre la columna de Andrés Villamizar: Revoquemos la revocatoria.

El advenimiento de las redes sociales ha generado una ruptura dramática en el monopolio de los medios de comunicación; y con ello, se está yendo al traste la clase política que dicho monopolio sostuvo por siglos. Quienes creemos en la democracia defendemos la libertad de prensa ante todo, pero esa libertad rara vez es completa y en muchas ocasiones solo se le otorga al dueño de la imprenta, que en el caso colombiano es el hombre más rico del país.

Esta sería una buena oportunidad para que El Tiempo, en un acto de rigor periodístico, publique esta respuesta a la columna que tan gentilmente le otorgó a Andrés Villamizar. En la columna titulada Revoquemos la revocatoria, Andrés Villamizar comparte sus respetables opiniones acerca de la amenaza que hoy se ciñe sobre el modelo de ciudad que Enrique Peñalosa y su partido Cambio Radical quieren para Bogotá: un modelo que en opinión de muchos, más que un modelo de ciudad es un modelo de negocios.

Veamos las afirmaciones de la columna:

 

Se puede revocar a Peñalosa con menos votos de los que lo eligieron

Comienza Villamizar con una abierta falacia: “El mecanismo actual para despojar a un alcalde o gobernador de su mandato quedó tan mal diseñado que pueden ser revocados con muchos menos votos de los que obtuvieron para ser elegidos.

¿Por qué es falso? Simple: por el umbral. Cuando se haya surtido el tramite de la entrega de firmas y la Registraduría avale esos apoyos, el referendo revocatorio tendrá que ser votado por el 40% de quienes votaron en las elecciones de 2015, esto es prácticamente un millón cien mil votos. Esa cifra se dice rápido pero es astronómica y dudo mucho que la maquinaria de Cambio Radical se mueva en esas elecciones para ayudarnos a revocar al alcalde.

El camino de la Alcaldía será pedirle a los peñalosistas que no salgan a votar; por lo tanto, nuestra iniciativa debe tener asegurada la totalidad de los votos. Peñalosa ganó con 906.052, para revocarlo necesitamos al menos 1.100.000, si ganáramos el referendo con un 99% por el Sí, pero nos hicieran falta 50 votos para alcanzar el umbral, todo este esfuerzo habría sido en vano. Villamizar y sus amigos están en todo su derecho a promover la abstención, por lo tanto decir que se puede revocar al alcalde con poco más de 500.000 votos es una mentira.

 

La insatisfacción general no es causal de revocatoria

Los peñalosistas no paran de citar la sentencia de la Corte Constitucional C-179 del 2002, la repiten como un mantra, seguramente convencidos de que los ciudadanos desprevenidos se intimidan por el vocabulario jurídico. Pues bien, esa sentencia tampoco es prueba de nada; constantemente, Villamizar y el abogado José Fernando Flórez interpretan la sentencia como si de la misma Torá se tratara; según ellos, la sentencia les da la razón ¿Por qué? Porque ellos lo dicen ¡punto! pero hasta hoy siguen sin dar una respuesta al artículo del abogado Francisco Barreto, quién en este mismo portal publicó un detallado análisis en donde demuestra porque la tesis de la Fundación Azul no tiene asidero en términos jurídicos. (Ver artículo)

 

El primer año el alcalde gobierna con el plan de desarrollo de su antecesor.

Cierto, pero eso no sería un problema si Peñalosa no guiara su política por un revanchismo testarudo para el cual absolutamente todo lo del pasado está mal. Los ejemplos son innumerables: La peatonalización de la Séptima estuvo parada más de un año porque al “visionario” no le gustaba el color de los ladrillos. La licitación para los nuevos buses de Transmilenio la tiró a la basura porque estaba pensada para privilegiar la tecnología más limpia, en ese caso las excusas para detener el proceso fueron vergonzosas, la gerente de Transmilenio Alexandra Rojas, sin ningún soporte serio, dijo ante el Concejo que uno de los problemas habría sido poner enchufes en los patios y que ese tipo de tecnologías limpias no estaban probadas en sistemas del tamaño de Transmilenio, con argumentos de ese calibre zanjó la discusión.

El ejemplo más contundente es el metro, así quieran tapar el sol con un dedo, la realidad es que después de 8 años y 135.000 millones de pesos en estudios, el proyecto del metro estaba listo para estructurarse financiera y jurídicamente, con el apoyo del Gobierno Nacional esa licitación habría sido cuestión de meses; pero no, en cuánto Peñalosa ganó las elecciones la FDN detuvo el proceso y una vez posesionado lo tiró a la basura para comenzar de nuevo desde ceros.

Ningún político con dos dedos de frente habría dilapidado la oportunidad de entregarle a la ciudad el más postergado de sus sueños; si el alcalde le hubiera dado continuidad al proyecto de su antecesor, hoy no estaría defendiéndose de una revocatoria sino arrancando las obras de la primera línea del Metro de Bogotá. Pero el trancón de intereses de Enrique Peñalosa ha podido más que cualquier ética e incluso más que cualquier calculo político: ¡Transmilenio por todos lados!

Revocar: más fácil que la tabla del 1.

El mensaje de fondo en la columna es que con la ley actual es muy fácil revocar a un mandatario, este argumento es en verdad risible. Desde los días de Mazuerita, el pavimentador de rieles, Bogotá no tenía un alcalde más amado por los poderosos. Peñalosa tiene a los medios más importantes del país, en una cruzada por convencer a la ciudadanía de que no deben creer en lo que sus propios ojos ven, sino en lo que dicen sus editoriales. Tiene también un Concejo de bolsillo que a punta de puestos y prebendas le trabaja como un reloj suizo, esto sumado a unos entes de control bajo su influencia política ha creado un contubernio perverso que le asegura una gobernabilidad casi sin antecedentes. A pesar de este escenario, el señor Villamizar no tiene inconveniente en asegurar que es tarea fácil revocar a un alcalde, ya veremos si es tan fácil conseguir 1.200.000 votos sin dinero y sin acceso a los medios, afortunadamente tenemos al alcalde como aliado, si sigue en el mismo plan de gobernar sin escuchar a nadie y resolviendo cualquier protesta por la fuerza, se hará realidad el temor de la Fundación Azul y Enrique Peñalosa se convertirá en el primer alcalde revocado.

Carlos Carrillo

Carlos Carrillo

Director del portal Algarete.com.co. Diseñador industrial de la Universidad Nacional de Colombia (Bogotá), M.A. en Arte y diseño de la Universidad de Donghua (Shanghái)

@CarlosCarrilloA

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4 Comments

  1. Selena
    Mayo 2, 2017 at 3:56 am — Responder

    Me gusta muchísimo leer sus artículos tan bien centrados y cuidadosamente elaborados, señor Carrillo. Es una vergüenza lo que sucede en Colombia con los medios de comunicación que se encuentran totalmente cooptados por los poderosos. Ayer mismo pudimos ver cómo esos medios casi que invisibilizaron las marchas del 1 de mayo pero la marcha de los cínicos mentirosos dirigidos por Uribe y Ordoñez rebazó los récords publicitarios. Y es que el dinero que se mueve en Bogotá es tan inmensamente grande, que alcanza para repartir entre medios, constructores, fabricantes de buses, ratas politiqueros y entre un montonononn de etcéteras más. Valoro inmensamente que personas serias y preparadas como usted señor carrillo, se tomen el trabajo de mantenernos no sólo informados sin manipulación sino de concientizarnos de lo que realmente se mueve en nuestra capital. Muchas gracias!

  2. Fernando Silva
    Mayo 3, 2017 at 6:39 pm — Responder

    No creian en la recolección de las mas de 600.000 firmas, no creian; ahora van a estructurar las diferentes formas de desprestigiar o anular el proceso.

  3. Selenia
    Mayo 4, 2017 at 1:04 pm — Responder

    A la calle entonces, al estilo antimaduro a ver si también aplauden los poderosos y el gobierno, que meten las narices en Venezuela.

  4. wevf
    Mayo 12, 2017 at 7:27 am — Responder

    La revocatorias son el mecanismo adecuado para cuando un mandatario no cumple con su programa de gobierno, pero en este caso de Bogotá se está usando claramente como herramienta política, de darse esa situación, todos toda que pierden una elección, de manera inmediata (con sus votos obtenidos, en estos casos minoritarios) reinician recolección de Firmas y promueven una revocatoria, distorsionando el mecanismo. Ahora bien, hay que entender que se busca con las políticas divulgadas (de corta maneta) por esta administración, como la reglamentación del área norte y la propuesta de eco-intervenir la zona de reserva Van Der Hammer, hoy no es un parque de reserva sino una suma de propiedades con múltiples actividades no propiamente ambientales, realmente su área de bosque es reducida, hay que conocer la propuesta a fondo para Juzgarla, pero fundamentalmente porque Bogotá necesita poder atravesar esa zona con algunas vías que NO afecten el ecosistema (elevadas en algunos sectores) ya que la ciudad está embotellada con solo la autopista Norte, y la 7a, perdiendo calidad de vida y competitividad, se require la continuación de la ALO y al menos otra vía más.
    Pero sustancialmente es controlar el desarrollo norte de Bogotá para que no siga creciendo extendida por la Sábana, como hoy sucede con el acelerado desarrollo de Chia, Cajicá, Cota, etc. donde se está habitando y súper extendiendo… con bogotanos que tienen que desplazarse hasta 3 horas, aumentando congestion vial y generando mayores emisiones de carbono.
    Por otra parte quienes dijeron que no al metro?, los publicistas del anterior alcalde…?
    El proyecto metro avanza, pueden uds comprobarlo en el IDU y en la empresa que se creó para tal fin, otra cosa es que no se hara subterráneo, ya que el presupuesto que adelanto la alcaldía anterior (presentado fotos del metro de Moscu como si fuesen del estudio) estaba basado en costos con dólar a $1.800, hoy el dólar está a $3.000, en esa proporción se disparo su costo, lo que lo haría imposible de desarrollar, además de todas los sobrecostos extras al encontrar situaciones no detectables por ser obras subterráneas, como traslado de complejas redes de alcantarillado, etc. no previstas, ya que Bogotá no cuenta con aforos e inventarios completos o suficiente información de lo que hay por debajo de la superficie.
    El metro SÍ va, también los buses, son necesariamente completaríos, así sucede en casi todas las ciudades del mundo donde hay un sistema de transporte público estructurado, los invito a que conozca el proyecto urbano de ciudad de México (tomado del modelo de Bogotá) una extensa red BRTs (buses y carriles solo bus, tipo Transmilenio por todas las troncales) y su encaje con el metro.
    Una cosa es estudiar los proyectos y otra es analizarlos desde la publicidad sesgada que distorsiona con propósitos eminentemente politiqueros, de un conocido grupo que dejó a la ciudad en desorden financiero y caos urbanístico, quienes ahora promueven la revocatoria aduciendo que en este tiempo transcurrido no se ha solucionado lo que ellos no hicieron (al contrario agravaron) en 4 años, o peor aún, en 12 años.

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